La era de optimizar para buscadores está dando paso a la era de conversar con la tecnología. En este artículo para Turtech, Juan Pablo Paradelo, fundador de Red Turismo Argentina, aliado del programa RedES TURTECH, analiza un cambio de paradigma que cada vez toma mayor relevancia: los viajeros ya no buscan listas de links, buscan respuestas y curaduría.
Un escenario que cambia rápidamente
Durante años, el turismo entendió la búsqueda como una ecuación bastante simple: alguien quería viajar, escribía un destino en Google y comparaba opciones. SEO, pauta, rankings, reviews. Todo ordenado, más o menos predecible.
Ese escenario está cambiando rápido.
Hoy, una parte creciente de los viajeros ya no “busca” destinos: conversa con la tecnología. Pregunta, explora, duda, ajusta. Y lo hace en entornos que no funcionan como un buscador tradicional.
No es un detalle técnico. Es un cambio cultural profundo.
Del buscador al asistente
La aparición de experiencias de búsqueda basadas en IA —conversacionales, contextuales y predictivas— está redefiniendo cómo las personas descubren destinos. Ya no se trata de escribir “qué hacer en Bariloche”, sino de plantear algo mucho más humano:
“Quiero un lugar tranquilo, con naturaleza, buena comida y actividades suaves, para viajar en otoño”.

La respuesta no es una lista de links. Es la curaduría.
Y ahí aparece una pregunta incómoda para el turismo tradicional:
¿estamos preparados para que los destinos y las experiencias sean interpretados, y no solo indexados?
El problema no es la tecnología, es el contenido
Desde mi experiencia trabajando con prestadores, destinos y comunidades de viajeros en Red Turismo Argentina, veo un patrón claro:
la mayoría del contenido turístico todavía está pensado para algoritmos viejos.
Textos genéricos. Promesas repetidas. Palabras clave sin alma.
La IA no prioriza eso. Prioriza señales de valor real:
- Experiencias bien explicadas
- Contexto
- Diferenciación clara
- Coherencia entre lo que se dice y lo que se ofrece
En otras palabras: la IA premia a quienes entienden al viajero, no a quienes solo optimizan fichas.
Destinos como respuestas, no como productos
Este cambio obliga a repensar el rol de los destinos.
Ya no compiten solo por visibilidad, sino por relevancia contextual.
Un destino no “aparece” porque invirtió más, sino porque responde mejor a una intención concreta:
- Un viaje lento
- Una primera experiencia en la montaña
- Un retiro de bienestar
- Una escapada grupal accesible

Cuando la búsqueda se vuelve conversacional, el destino deja de ser un lugar y pasa a ser una solución.
Qué deberían estar haciendo hoy los actores del turismo
No hace falta volverse expertos en IA para adaptarse, pero sí cambiar el enfoque:
- Describir experiencias, no solo servicios
- Hablarle a personas reales, no a motores de búsqueda
- Ordenar la propuesta para que pueda ser entendida, resumida y recomendada
- Construir presencia más allá del sitio web: comunidad, contenido, contexto
La visibilidad futura no va a depender solo de aparecer primero, sino de ser elegido por sistemas que aprenden de las personas.
Una oportunidad para el turismo humano
Paradójicamente, este avance tecnológico vuelve a poner en el centro algo muy antiguo: la capacidad de contar bien una experiencia.
Aquí está el VALOR
La IA no reemplaza al turismo humano. Lo expone.
Y para destinos, prestadores y proyectos que trabajan con identidad, propósito y coherencia, este cambio no es una amenaza. Es una oportunidad enorme.
Porque cuando la búsqueda se transforma en conversación, gana quien tiene algo verdadero para decir
Por Juan Pablo Paradelo – Red Turismo Argentina para Turtech.travel


